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Antonio Duarte (I): «El tráfico de drogas es el delito número 1 en todo el Mundo»

Muy pocos pueden sentarse en la mesa de Antonio Duarte para hablar de narcotráfico. Hoy está en Bogotá, mañana en Roma, el viernes en París y el domingo en Tánger. Tras perseguir y atrapar a los principales capos de la droga colombianos, gallegos, italianos, balcánicos, marroquíes, holandeses o venezolanos, el Comisario Central de Estupefacientes de España comparte sus conocimientos con los lectores de Narcodiario.

-Estamos en un escenario nunca visto, con incautaciones bestiales en todo el Mundo.

El tráfico de drogas es el delito número uno entre los cometidos por las organizaciones criminales de todo el Mundo. Esta problemática sigue creciendo, debido a varios factores. En primer lugar, el consumo en los países desarrollados y en vías de desarrollo aumenta o, como mínimo, se mantiene. En segundo lugar, existe una sobreproducción de hachís, de heroína y de cocaína. Junto a ello, influyen los efectos de la crisis de la covid-19, que ha provocado que muchas personas hayan perdido sus empleos. Las sociedades se encuentran con problemas económicos, momento que las organizaciones aprovechan para aumentar sus beneficios y corromper a más personas.

 

Los principales grupos armados en Colombia son las disidencias de las FARC, el Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas, los Puntilleros, Los Pelusos y La Cordillera»

 

-Hablemos del negocio de la cocaína en Sudamérica. ¿cuáles son los principales actores?

La UNODC (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen) alertó sobre “una pandemia de cocaína” en su informe del año 2019. En estos momentos, la producción de cocaína ha vuelto a subir, debido principalmente a la prohibición de eliminar las plantas en Colombia mediante fumigación de herbicidas, principalmente glifosato. La existencia de grandes organizaciones armadas (unos cinco grandes grupos y 50 más de menor tamaño) provoca que los territorios de cultivo, los laboratorios y los puntos de salida al mar se conviertan en escenarios de gran tensión. Existe una gran lucha por el control de todos ellos y un movimiento de grandes cantidades de cocaína. Los principales grupos armados en Colombia son las disidencias de las FARC, el Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas, los Puntilleros, Los Pelusos y La Cordillera.

 

Cada vez más, se ven personas del lado Este del Atlántico en América Latina para traficar con droga. ¿Qué papel tienen?

Efectivamente, en estos momentos hay otros actores de gran relevancia en los países productores de cocaína y que están alterando los sistemas tradicionales de trabajo. Hablamos de serbios, marroquíes y holandeses, principalmente, que gestionan directamente los envíos de droga, encargándose del transporte y de la recepción. Los cárteles mejicanos, por su parte, están comprando gran parte de la producción de cocaína y son ellos mismos quienes controlan sus laboratorios.

 

El hachís y el resto de derivados del cannabis son la sustancias más consumidas en todo el Mundo, con un estimado de 192 millones de personas consumidoras»

 

-Narcosubmarinos, aviones, drones… ¿qué será lo siguiente?

Cualquier método de transporte es posible. Si los traficantes no lo han intentando, lo intentarán. Realmente, las investigaciones policiales afloran el delito y los métodos de ocultación y de transporte empleados, pero las organizaciones criminales inventan cualquier sistema para evitar la acción policial y judicial.

En España operan la N’drangheta, El Cártel de Los Balcanes, los holandeses-marroquíes, los traficantes británicos y los gallegos, entre otros. ¿Por qué en este territorio?

Todos los grupos aludidos conforman organizaciones de gran complejidad y su persecución supone un gran reto para las policías de sus respectivos países y de la comunidad policial internacional (Europol e Interpol). Son organizaciones de un gran peso económico, con enormes recursos y cada una de ellas con sus características particulares. España está siendo usada por ellos como lugar para establecerse, descansar y pasar desapercibidos, beneficiándose de las ilícitas ganancias generadas por su criminal actividad. La acción policial en España y su contundencia contra todos ellos hacen que se lo piensen a la hora de trabajar directamente aquí. No obstante, son muchas las operaciones que seguimos haciendo contra esos grupos y otros muchos, lanzando el mensaje de que en España la Policía va a combatirles en cualquier lugar en el que pretendan ocultarse. La Policía española, con el apoyo del resto de policías implicadas en la lucha contra las drogas, va a luchar contra estos grupos criminales sin descanso, haciéndoles ver que España no es un lugar seguro ni cómodo para trabajar.

 

Los cárteles mejicanos, por su parte, están comprando gran parte de la producción de cocaína y son ellos mismos quienes controlan sus laboratorios»

 

-El hachís no es muy conocido en Sudamérica, pero en Europa es un vendaval. ¿Cómo está el asunto?

El hachís y el resto de derivados del cannabis son la sustancias más consumidas en todo el Mundo, con un estimado de 192 millones de personas consumidoras. Es difícil valorar el efecto de la legalización o de la relajación legal sobre su consumo, si bien es cierto que en los países que han tomado ese camino se ha incrementado en personas de todas las edades.

Puedes leer la segunda parte de la entrevisa a Antonio Duarte, haciendo clic en este enlace.

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