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«El narco gallego está cada vez más profesionalizado»

Con más de dos décadas luchando contra el narcotráfico, pocos conocen mejor la idiosincrasia del negocio de la cocaína desde Sudamérica en dirección a Europa que el inspector jefe Rodríguez. Recién llegado de Lisboa, donde acudió a supervisar la llegada de las 5,2 toneladas de coca a Europa, el mayor alijo de la historia en esta clase de embarcación, reflexiona sobre un momento excepcional. El responsable de la unidad policial que más cocaína colombiana ha incautado jamás en el Viejo Continente, en profundidad, en Narcodiario. 

¿Han cambiado las cosas?
En los últimos tiempos, el narcotráfico en Galicia demuestra que mantiene los medios de introducción que siempre se han detectado aquí. Estamos hablando de veleros, que hemos conseguido interceptar todos los años en las últimas dos décadas. Las organizaciones se aprovechan de la época de mejor navegabilidad para este tipo de barcos, y es cuando los utilizan. Buscan el momento en el que los vientos alisios les favorecen y, en los meses de verano o próximos a él, se mezclan con los barcos de recreo, con el turismo.

 

Estamos en una situación de sobreproducción en Sudamérica y superconsumo en Europa, lo que hace que las cantidades de cocaína sean enormes»

 

Sin embargo, una cosa sí es distinta. Las cantidades son bestiales.
Es cierto que la cantidad que hemos intervenido en esos veleros es enorme. No es casualidad. Estamos en una situación de sobreproducción en Sudamérica, y estamos en un momento de superconsumo en Europa. Es la ley de la oferta y la demanda. Nadie trae cocaína si no es vendible, y al mejor precio. Y justo eso es lo que está ocurriendo.

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Antes los veleros traían 700 kilos, 1.000 a lo sumo. Ahora 3.000 o 5.000. ¿A qué lo achaca?
Partimos de que hay mucha producción en Colombia. Cada vez más explotaciones, las guerrillas son fuertes y ya no se pueden eliminar las plantaciones con herbicida. En cuanto a las organizaciones gallegas, nos estamos dando cuenta de que los aficionados han desaparecido, están más profesionalizadas, y cada vez son más cerradas.

Y siguen operando al servicio de grandes cárteles europeos.
Así es. En los últimos tiempos hemos detectado, como en el caso del velero que llegó a Vigo, la presencia de organizaciones compuestas por suecos, y especialmente por holandeses de origen marroquí, que dominan buena parte del tráfico de cocaína en Europa.

Se aprecia que el narco gallego está diversificando el negocio.
Las organizaciones gallegas son pocas y especializadas, pero hay un gran número de personas que se dedican al transporte. No hay más que ver los 5.200 kilos de cocaína del G-Siro, los casi 3.000 del GoldWasser, pero también las ocho toneladas de hachís que conseguimos incautar en Algeciras y cuyo destino era Galicia. Los actores, hoy por hoy, son los mismos para el hachís y la cocaína.

 

Cualquier porro de hachís o raya de cocaína que se consume genera violencia, crimen organizado y blanqueo de dinero»

 

¿Es cierto que cada vez hay más gallegos en el Sur?
Siempre se ha hablado de la rentabilización de la poderosa infraestructura del narcotráfico gallego en las etapas en las que el Atlántico se pone difícil y en el Estrecho pueden operar sin problemas.

En los últimos días dimos cuenta de la desaparición de un presunto narco de A Illa de Arousa. ¿Cómo marcha esa investigación?
Estamos investigándolo, está judicializado y su señoría ha decretado el secreto de las actuaciones, por lo que no podemos ofrecer más datos. Hay que decir que en este caso ha salido a la luz el suceso, pero es que esto ocurre muchas otras veces bajo un silencio absoluto, y nadie se percata. Pensamos que, de forma cíclica, cada cierto tiempo, vienen sucediendo este tipo de tragedias. Es una actividad que genera un inmenso beneficio, gran movimiento económico, y ante cualquier fallo, buscan responsables. En la seguridad, en la distribución, en donde sea.

¿Hasta qué punto la droga está detrás de actos violentos?
El gran tráfico genera violencia. Eso está demostrado. Pero también hay que decir que el pequeño y el mediano tráfico está generando mucha violencia. Lo hemos visto en los últimos tiempos en Vigo y en Pontevedra, con muertes muy extrañas que podrían estar vinculadas al pequeño y al mediano tráfico de drogas. La violencia del tráfico de drogas empieza en Sudamérica, se traslada a España y acompaña a cada gramo de cocaína que se distribuye. Muchas reyertas de fin de semana, navajazos en vía pública, tienen que ver con ajustes de cuentas. Parece que hemos perdido la perspectiva con la cocaína y el hachís. Pero cualquier porro, cualquier raya de cocaína que se consume, genera violencia y crimen, y también blanqueo de capitales. Los problemas no están en Sudamérica, sino que empiezan aquí. En el parque y en la discoteca. Es algo básico.

 

El narcotráfico es como una mancha de aceite quemado que se extiende a través de la sociedad y transforma la economía»

 

¿Cómo afecta a la economía la presencia del narcotráfico a gran escala?
Es como una mancha de aceite negro, quemado, de chapapote. Se extiende a través de la sociedad. El dinero negro del narcotráfico transforma la economía. Sube el precio del suelo, modifica cualquier actividad económica. El negocio de la batea, la compra de edificios, son actividades cuyos precios se han multiplicado. La subida de precios de los pisos y de la acuicultura viene dada por el dinero del narcotráfico. Pero es muy difícil de controlar.

La cocaína es, hoy por hoy, más barata en España. ¿Por qué?
Somos un muro de contención de la entrada de cocaína, pero estamos en un mundo globalizado. Estamos detectando que droga que entra por puertos holandeses o belgas acaba en España, incluso en Galicia. Hemos comprobado que droga que entró por Pontevedra viajó a Madrid y después volvió a las Rías Baixas, donde se vendió más barata. La entrada de grandes partidas que estamos viendo hace que los precios bajen. Eso está sucediendo.

 

El debilitamiento de un cártel provoca inmediatamente el fortalecimiento de otros» (sobre la caída de Otoniel)

 

¿Tienen medios suficientes para investigar a estas mafias?
Para investigar, en Galicia tenemos un problema estructural. No tenemos juzgados especializados, y los que hay asumen la carga de trabajo que supone el narcotráfico. Cambados, Vilagarcía, Pontevedra, Vigo y Santiago, se cargan de trabajo para sacar adelante los asuntos. Contamos con el apoyo de la Fiscalía Antidroga de Pontevedra que para nosotros es fundamental, pero nos enfrentamos a organizaciones muy especializadas. La legislación que tenemos en España no está hecha para poder llegar a estas grandes redes.

Y luego, están los medios técnicos…
Las organizaciones no utilizan a nadie que no sea de su máxima confianza. Los contactos personales han disminuido casi a cero para evitar relacionar a unas personas con otras. Las conexiones con los cárteles las hacen mediante medios indetectables.

Y, sin embargo, siguen cayendo.
Un ejemplo del modus operandi de hoy en día es Carlos Silla, que dijo que no cometió ningún error, que su caída dependió del exterior. Él mantenía un sistema de comunicación muy seguro y el barco a salvo de balizas. Estaba alejado de cualquier filtración, y en eso consistía su seguridad.

 

Los gallegos ahora dependen de los cárteles sudamericanos, por una parte, y de las mafias de Europa del Este, por otra»

 

¿Cómo influirá en España la caída de alias Otoniel?
El debilitamiento de un cártel significa el fortalecimiento de otros. No existe una política a nivel mundial para erradicar el problema, por lo que la salida de la droga no va a parar.

¿Cuál es, hoy por hoy, el modus operandi del narco gallego?
El esquema de trabajo del narco gallego funciona con velero, pesquero y, en el último instante, con lanchas de menor calado para introducir el alijo en playa. Junto a ello, debemos valorar los puertos, tanto el de Algeciras, el de Valencia, el de Barcelona y los de Portugal. Estamos detectando cocaína cuyo destinatario final es Galicia pero que pasa por esos puertos. El aumento del volumen de mercancías en el país vecino ha convertido sus puertos en vías de entrada clave. El desarrollo económico de un área viene acompañado de más exportación y consumo. Eso facilita que las organizaciones puedan introducir droga. Cuanto más número de contenedores, más difícil será detectarlos.

¿Hay más narcos que antes en Galicia?
Los grandes clanes son los que son. Es cierto que hay jóvenes que empiezan mediante contactos directos con los ya existentes. Pero los gallegos tienen gran dependencia de Sudamérica, por una parte, y de Europa del Este, por otra. Los albaneses, por ejemplo, están ya en Colombia gestionando cargamentos directamente.

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