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España realiza la primera operación submarina contra el narcotráfico

El velero Benirrás dejó de repetir señales en los distintos aparatos de geolocalización de los que disponen los barcos de su clase en la madrugada del 28 de marzo de 2020, minutos antes de que se iniciase la última gran persecución relacionada con el narcotráfico en la ría de Arousa (Pontevedra, Galicia, España). Las investigaciones de la Policía Nacional y de la Guardia Civil apuntan a que de sus bodegas salieron los 3.800 kilos de cocaína que fueron incautados en Ribeira, en Cambados y en aguas interiores del canal arousano pocas horas más tarde, una vez que los lancheros se vieron obligados a abandonar sus embarcaciones neumáticas y también los fardos que transportaban hacia suelo continental de Europa. El Servicio de Vigilancia Aduanera y el Instituto Armado desplegaron todo su potencial aéreo y marítimo para frustrar una operación inesperada, con toda la población en estado de alarma y confinamiento domiciliario estricto. Mientras, en tierra, el Grupo II de la Udyco de la Comisaría de Pontevedra y el EDOA de la Comandancia activaban todas sus unidades para identificar a quienes pensaban hacerse cargo del monumental alijo.

El submarino no tripulado Liropus 2000 obtuvo imágenes reveladoras del pecio del Benirrás en el punto exacto en el que, según las autoridades, entregó la droga a las ‘gomas’ y se fue a pique merced a un colapso voluntario por parte de sus tripulantes»

Ya entonces, el nombre del vilagarciano Carlos Silla estaba sobre la mesa. Era el patrón del Benirrás, el narcovelero que, por obra y gracia del Instituto Español de Oceanografía y su buque Ángeles Alvariño, ha dejado de ser un fantasma. Con la misma eficacia con la que, meses atrás, detectó indicios de las niñas Anna y Gimena, secuestrados por su padre en aguas de Tenerife, el submarino no tripulado de la dotación, Liropus 2000, obtuvo imágenes reveladoras del pecio del Benirrás en el punto exacto en el que, según las autoridades, entregó la droga a las ‘gomas’ y se fue a pique merced a un colapso voluntario por parte de sus tripulantes.

Instituto Español de Oceanografía

La investigación que, a efectos prácticos, se convirtió en el primer operativo submarino contra el narcotráfico, ha sido coordinada por el Juzgado de Instrucción 2 de Cambados y el fiscal Antidroga de Pontevedra, Pablo Varela. Los datos apuntan a que Silla pudo escaparse en una tercera embarcación y llegar a tierra por el puerto de A Guarda. Testigos presenciales confirman la llegada de una pequeña embarcación aquella mañana.

Es todo un hito en la investigación contra las grandes redes de narcotraficantes que operan en el Atlántico y en dirección a Galicia con grandes alijos de cocaína. Es una muestra de que España cuenta al fin con la tecnología precisa para efectuar rastreos a profundidades asombrosas»

Los restos del narcovelero hundido fueron rastreados y encontrados en el lugar que marcaron los especialistas policiales. De hecho, un miembro del Instituto Armado acompañó a los científicos del Buque Oceanográfico durante la maniobra. Del subsiguiente informe, que juez y fiscal analizan en estos momentos al detalle, se desprende que fue localizado «un pecio que se correspondería, con toda probabilidad, con el velero Benirrás».

pecio del Benirrás
Instituto Español de Oceanografía

El hallazgo es todo un hito en la investigación contra las grandes redes de narcotraficantes que operan en el Atlántico y en dirección a Galicia con grandes alijos de cocaína. Es una muestra de que España cuenta al fin con la tecnología precisa para efectuar rastreos a profundidades asombrosas (el Liropus 2000 opera perfectamente a dos kilómetros de profundidad). Se abre una puerta, de este modo, a acreditar otros hundimientos de la misma clase, tanto de veleros como de pesqueros ‘de último viaje’, que las organizaciones mafiosas utilizan para acercar la cocaína a tierra antes de echarlos a pique, e incluso de los narcosubmarinos, de cuya presencia se tiene constancia clara desde hace más de una década, pero sin pruebas, hasta ahora: acababan en el fondo del mar tras hacer su parte del trabajo.

pecio velero Benirrás
Instituto Español de Oceanografía

Carlos Silla, que se mantenía prófugo desde entonces, volvió a ser detenido el sábado pasado a bordo de un gran narcovelero y a a manos de la Udyco Central, que en esta ocasión contó con el apoyo de la Polícia Judiciária, la DEA, la Diran y la NCA. El mayor alijo en una embarcación de recreo lleva, según la Policía, su firma, y por ello responderá en Portugal junto al también arousano Xabier F. y al peruano H. G. Curiosamente, este último individuo también está vinculado, lo mismo que Silla, al velero Benirrás. Por el alijo de marzo de 2020 prestó declaración y fue procesado, habiendo sido puesto en libertad a la espera de juicio. No tardó en reunirse con su presunto socio en el Sur de España, lejos de la presión policial de las Rías Baixas, al Noroeste de la Península. Y ambos intentaron colar en Europa 5.200 kilos de cocaína, récord mundial absoluto por este medio de transporte.

Benirrás en Portonovo
Imagen de la popa del buque dos meses antes de su hundimiento voluntario

La investigación efectuada por el Buque Oceanográfico Ángeles Alvariño y su submarino no tripulado Liropus 2000 se produjo el 27 de agosto pasado en aguas relativamente próximas a la provincia de Pontevedra, frente a las costas de A Guarda. La prueba pericial se desarrolló a petición de la jueza de Cambados y tras la insistencia de los funcionarios del EDOA, la Udyco y del fiscal Antidroga. Tras las horas de grabación aportadas por el Ángeles Alvariño, que dispone de un sistema de seguimiento en tiempo real en su sala de control (donde estuvo en todo momento un agente de la Guardia Civil, que sirvió de guía), el informe deja claro que el pecio hallado en las coordenadas objeto de análisis es el Benirrás. De todas las imágenes captadas, destacan las tres que presentamos, todas ellas de la popa del velero. Dos de ellas muestran una balsa cuya coincidencia es absoluta con la que montaba la embarcación de recreo de forma original. Sin embargo, la prueba concluyente reside en la tercera imagen, donde se pueden leer las letras R.C. El resto, como todo el casco, están tapados por una capa natural que se crea cuando un barco lleva varios meses bajo el mar. Las características (medidas y materiales) se corresponden exactamente con las que manejan las autoridades. El pecio, además, apareció en el punto exacto indicado por ellas. Pero además, las letras R.C., en azul, son parte de las iniciales R.C.N.B. que lucía el Benirrás en su popa antes de que su patrón, supuestamente, lo enviase a pique. La primera operación contra el narcotráfico empleando submarinos a gran profundidad ha sido todo un éxito de las autoridades de España.

Benirrás en Portonovo
El velero, siendo objeto de registro poco antes de cargar la cocaína

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