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Informe: La conexión entre Norte del Valle, Los Soles y Galicia

La DEA dice que el Cártel del Norte del Valle es historia desde 2008. Probablemente. Pero los contactos de quienes estuvieron al frente de organización que intentó desbancar al Cártel de Cali como número 1 mundial del narcotráfico siguen muy presentes. Estados Unidos también piensa que la actividad del Cártel de Los Soles, supuestamente generado en torno a altos cargos del gobierno de Venezuela y con Hugo ‘El Pollo Carvajal’ como hombre fuerte, se ha reducido notablemente. Tanto colombianos como venezolanos operaron desde los años 90 y hasta bien entrado el siglo XXI con sus socios de Galicia para introducir grandes alijos de cocaína en Europa. Esos lazos históricos nunca desaparecieron. Cierto es que se ha producido un proceso de atomización en Bogotá y que Caracas lucha, al menos en apariencia, contra el narco (ejemplo de ello, la reciente captura de alias Chiche Smith, supuestamente el mayor capo de ese país). Sin embargo, el escenario de sobreproducción en Sudamérica y el incremento de consumidores en el Viejo Continente es una realidad incontestable, y quienes tenían contactos a ambos lados del Atlántico los mantienen. Y han llegado las pruebas.

 

Los venezolanos actuarían de lanzadera, los colombianos de suministradores y los gallegos, en su gran especialidad: la introducción de la mercancía en Europa a través de las costas del Oeste de la Península Ibérica»

 

Una operación liderada desde España y en la que participaron policías de medio mundo se saldó con la detención del exjuez venezolano Benny Palmieri Bacchi. El también exfiscal era uno de los organizadores del alijo, según los investigadores. En su pasado, una condena en Florida por narcotráfico. Palmieri, que fue detenido junto a otros 19 compatriotas suyos, está directamente relacionado con el exdirector de Interpol en Venezuela, Rodolfo Turk, y con el exdirector de inteligencia militar venezolana, Hugo ‘El Pollo’ Carvajal, recientemente detenido en Madrid y a quien Estados Unidos sitúa en la cúpula del Cártel de Los Soles. Todo ello da muestra del potencial de la organización desmantelada. Se añade, además, un elemento más: Palmieri Bacchi también tenía buenos contactos en Colombia. En concreto, con Jaime Alberto Marín Zamora, ‘Beto Marín’, poderoso integrante del Cártel del Norte del Valle. Los venezolanos actuarían de lanzadera, los colombianos de suministradores y los gallegos, en su gran especialidad: la introducción de la mercancía en Europa a través de las costas del Oeste de la Península Ibérica. Esto lleva ocurriendo 30 años y, por lo visto, los clanes de la droga siguen trabajando el mismo modus operandi, aunque con matices: ahora emplean una logística superior, con hasta cuatro o cinco barcos para poner la cocaína en manos de los compradores.

El Arcángel y el Caribe Azul, en pleno océano

 

La operación del Arcángel y el Caribe Azul

La DEA (Estados Unidos), la Ofast (Francia), la National Crime Agency (Reino Unido) distintas autoridades portuguesas y la flor y nata de las Fuerzas Armadas y policiales españolas unieron esfuerzos para impedir un esquema de narcotransporte nunca visto hasta ahora en el océano Atlántico. Muchas millas mar adentro, más cerca de Sudamérica que de España, varias embarcaciones, al menos tres, se desplazaban hacia el Este en busca de las superlanchas fletadas desde las Rías Baixas (Galicia), con portugueses a sueldo. El oficial de enlace del Cuerpo Nacional de Policía en la isla de Martinica tuvo un papel relevante para que la información fluyese en el momento justo, lo mismo que el Citco (Centro de Inteligencia Contra el Terrorismo y el Crimen Organizado) y el MAOC-N (Centro de Análisis de Operaciones Marítimas de la Unión Europea). El Greco Galicia, unidad policial con base en la Comisaría de Pontevedra, volvió a ser el punto de partida. Un gran capo (que, una vez más, no pudo ser vinculado con el operativo) había establecido contacto con un ciudadano hispanomarroquí afincado en Cataluña, que le encargó la introducción del alijo. El gallego, a su vez, dispuso de lancheros portugueses para hacer el trabajo sucio. Sin embargo, el plan se frustró. La colaboración internacional sirvió para que la Ofast francesa y la Armada del país galo (cuyos barcos tienen bases en Martinica) pudiesen abordar al Caribe Azul, la embarcación que, con apoyo del Arcángel -del que recibió la cocaína- tenía la misión de entregar la droga al grupo controlado desde las Rías Baixas. Llevaba 4.250 kilos de cocaína.

cocaína Arcángel
La cocaína, en las bodegas del Caribe Azul

La droga partió del Delta del Orinoco, punto habitual de salida de los alijos dirigidos por el Cártel de Los Soles, la gran organización venezolana muy vinculada históricamente a narcos gallegos. Las labores de Inteligencia revelan que hasta tres barcos llevaron la droga hasta el Arcángel, que viajó de una lancha ‘gofast’ con al menos cuatro motores fueraborda (el equivalente sudamericano a las planeadoras), pensada para aportar cobertura y una fácil vía de escape en caso de presencia policial. Sin embargo, algún contratiempo obligó a los narcos a hundir la embarcación de alta velocidad. De hecho, sus tripulantes fueron detenidos en el Arcángel, acompañando a los del pesquero.

Durante toda esta maniobra, la Policía Nacional en España tuvo conocimiento de que los gallegos y el magrebí, organizadores de la recepción de la
droga, ya habían enviado sus barcos al encuentro de la droga. Sin embargo, ya a mediados de enero de 2021, problemas a la hora de establecer las comunicaciones les impidieron completar el trasvase, lo que permitió la actuación de la fuerza multinacional desplegada para evitarlo. Fue un buque de la Marina de Francia el que incautó el alijo, deteniendo a todos los tripulantes de la nodriza. Ambos barcos tenían bandera de Venezuela, lo mismo que todos sus tripulantes. No cabía duda de que estas personas iban a regresar a Sudamérica tras entregar la droga. Uno de los arrestados tiene antecedentes por intentar llegar a Galicia con un alijo, allá por el 2008.

 

La colaboración internacional sirvió para que la Armada francesa pudiese abordar al Caribe Azul, la embarcación que, con apoyo del Arcángel, tenía la misión de entregar la droga al grupo controlado desde las Rías Baixas. Llevaba 4.250 kilos de cocaína»

 

Con la investigación descrita, las unidades antidroga de las policías española y portuguesa han sacado a la luz el medio por el que las grandes organizaciones criminales implantadas en Sudamérica proporcionan un añadido de seguridad a sus operaciones marítimas, toda vez que, tal y
como se vio, son capaces de colocar en latitudes hasta ahora desconocidas, grandes partidas de cocaína a bordo de lanchas ultrarrápidas (de muy compleja detección) apoyadas por pesqueros que proporcionan seguridad La droga cambia constantemente de lugar de almacenamiento y logística (combustible, tripulaciones, avituallamiento, piezas de recambio…) para permanecer en el agua el tiempo necesario que requieran los servicios para los que habrían sido requeridos.

 

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